Eran veranos de resplandores, 

de correrías y lapiceros...

Eran mañanas de pescadores, 

de calorones y bicicletas.




Aquellos días junto a las rocas, 

y tu vestido, y tus rodillas…

Tardes de ir al río... y de tu primo... 

Tardes de escondidillas... de corazones.




Y noches de verbena... 

de miradas, de sonrisas, de faroles...

Noches de olores,  de sabores…

de piel morena... de tu saliva,

de mar estrellado, de arena, de luna…




Aquellos días… aún no se fueron,

No se marcharon las mariposas...

Eran veranos de resplandores,

De calorones y bicicletas