Sentado en la tristeza de los días pasados,

remuevo las hebras del tabaco...

como en busca de porvenires.


Junto al árbol de los deseos

espero a verte por la calle,  

y escribo al viento frío,  

que me trae tu perfume.
                

Se me versan los ruegos y los anhelos.

Cadenciosos, cursis  y otoñales,

se caen de las ramas

en un murmullo de sílabas

que amontona las estrofas.


Desde mi mano  enrejada,

observo el cielo…

¡y le pido! casi le ruego...

que exagere mi destino,

que me enraíce en éste tronco

o que me lleve contigo.


Sentado en la tristeza de los días pasados,  

escucho al frío que me habla de ti.
Anuncios