Temo al sonido de tu ausencia,
que anida en éstas paredes,
y temo escuchar tu piel
rozando las sábanas…

Temo al olor de tu presencia
que se esconde en los armarios…
Me dan miedo los recuerdos…
me da miedo, que seas verdad.

Temo, escuchar el tintineo
de tus llaves en la puerta,
y ese “hola” exagerado
que presagia tu sonrisa,

Y temo al beso en los labios…
¡ Esos labios !
que el viento sopla
con las hojas del camino,
y los deja fríos… ¡helados!
y aún me apetecen más.

Temo que seas verdad, y
temo que no estés aquí.

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