Mi mano se satura…
no acierta a procesar
las oleadas de piel
que la mente ordena acariciar.
Me miras entrecerrando los ojos,
tu espalda se arquea
y siento torrentes de sangre
estallando mis arterias.
Me entretengo junto a tu pecho,
y mis labios empujan el pezón,
que se bambolea rebelde.
Me miras y me sujetas la nuca,
y desciendo besando, mordiendo,
arrastrando, cruzando fronteras,
rasgando costuras de tu raso blanco…
Mi mano se satura y tú me miras,
incrédula, avergonzada…
Mi mano se satura,
siento en mis besos
como me miras,
muerdo tus nácares azules,
y te siento susurrar,
y quiero ahora no pensar,
admito abdicar al instinto,
y abro las puertas al viento,
tempestad del mar embravecido,
que arrasa el litoral,
que inunda la oquedad,
que moja la humedad.

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