Velas que se abrazan al viento...
y trapean ondulantes,
mientras el cielo se anaranja
y se llena de abalorios…
Sombras que se recuestan en
horizontes rojizos...
que se difuminan,
que se pintan de  
un carmín desgastado.
Sonidos que se extienden...
que se balancean,  sobre el
rumor eterno de los poetas.
Y ritmos ancestrales,
que agitan los cuerpos
burbujeando en el cristal.
Se pavonea la noche,
que muestra su danza,
y sopla la brisa,
que llena la arena de
pino y almendro,
y aviva los rescoldos,
y enciende sonrisas,
y miradas esmeralda...
y se retoca el ocaso

Anuncios