Atolondrados, amontonados, ¡desmadejados!,
como un ovillo entre tus patas. 
Morreados, maullados, mordisqueados...
Cuando nadie nos vea, hemos de subir a las azoteas.
A jugar. ¡Y a besarnos!...entre las tejas rojas.
Escondidos, arañados, malgastados...
¡Guardados para después!
Como si fueran chuches.
¡Mira!...para cuando vayamos
a coger la luna, que se tiende entre
las sábanas.
Saboreados, embarrados, lamidos.
Revolcados, aullados. ¡Besos aprisa! Besos, besos...Y después... Me tumbo, sin hacer nada, solo mirarte y mover la cola. A ver si te acercas... Allí, en la tapia de los huertos. Cuando el sol se vaya, rebotando por las ventanas.